Este delirio fortuito tiene que parir, la bruma mortífera es esta manía metódica que destila su gloria en los laureles del sinsentido, pero el camino ya empezó y transita por la infertilidad de los ensueños, en los vastos desiertos que auguran la delicia. Así que, peregrino feraz, extingue la sospecha…fecunda el arte… haz que el cuerpo nazca…
(adrián)
jueves 12 de agosto de 2010
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